Si estás pensando en renovar tu sistema de climatización, seguramente te has hecho esta pregunta: ¿merece la pena cambiar la caldera de gas por un sistema de aerotermia? La respuesta corta es que depende de tu vivienda, tu consumo actual y cuánto tiempo vayas a quedarte en ella. La respuesta larga —con números reales sobre la mesa— la tienes a continuación.
Qué es la aerotermia y qué es una caldera de gas
La aerotermia es un sistema que extrae energía del aire exterior y la transforma en calefacción, agua caliente sanitaria (ACS) y, en muchos casos, también refrigeración. Al no quemar combustible, no genera emisiones directas en la vivienda y funciona con electricidad, lo que la convierte en una de las soluciones de climatización más eficientes del mercado dentro del sector de las energías renovables.
Una caldera de gas, en cambio, genera calor quemando gas natural o propano. Es una tecnología madura, con un coste de instalación más bajo, pero dependiente de un combustible fósil cuyo precio no controlas y que, a diferencia de la aerotermia, no ofrece refrigeración.
Comparativa de costes: instalación, consumo y mantenimiento
| Aerotermia | Caldera de gas | |
|---|---|---|
| Coste de instalación | Más elevado (equipo + posible adaptación de instalación) | Más bajo, instalación sencilla |
| Coste de la energía | Electricidad (con posibilidad de combinarse con solar fotovoltaica) | Gas natural o propano, sujeto a variaciones de mercado |
| Eficiencia | Por cada kWh eléctrico consumido, genera varios kWh de calor (rendimiento superior al 300%) | Rendimiento típico entre el 90% y el 95% |
| Mantenimiento | Revisiones menos frecuentes, sin combustión | Revisión anual obligatoria por normativa de gas |
| Emisiones en vivienda | Ninguna | CO₂ y otros gases de combustión |
| Funciones | Calefacción, ACS y refrigeración en un solo equipo | Calefacción y ACS (necesita aire acondicionado aparte) |
| Vida útil estimada | 15-20 años | 10-15 años |
¿Cuál genera más ahorro real en la factura?
Aquí está el matiz que muchas comparativas pasan por alto: la aerotermia no es más barata siempre, es más barata a medio y largo plazo en la mayoría de los casos, gracias a su altísima eficiencia energética.
Un sistema de aerotermia bien dimensionado puede producir varias veces más energía térmica que la electricidad que consume, mientras que una caldera de gas nunca supera el 100% de rendimiento sobre el combustible que quema. Esto se traduce en una factura energética mensual más baja una vez amortizada la inversión inicial.
Además, si tu vivienda ya cuenta con placas solares o estás valorando instalarlas, la combinación de aerotermia y autoconsumo fotovoltaico dispara el ahorro, porque parte de la electricidad que necesita la bomba de calor puede salir directamente de tus propios paneles. Es la combinación que más recomendamos cuando hacemos un proyecto de energías renovables integral para una vivienda o negocio.
La caldera de gas, en cambio, sigue teniendo sentido en:
- Viviendas con instalación de gas ya existente y en buen estado
- Presupuestos muy ajustados a corto plazo
- Climas donde la demanda de refrigeración es mínima y no se necesita ese extra
Otros factores a tener en cuenta
Impacto ambiental. La aerotermia no genera emisiones directas en el punto de consumo y su huella se reduce todavía más si la electricidad procede de fuentes renovables, algo que encaja con las exigencias cada vez más estrictas en materia de eficiencia energética de los edificios.
Certificado energético. Cambiar de caldera de gas a aerotermia suele mejorar sustancialmente la calificación energética de una vivienda, lo que no solo reduce el gasto, sino que también revaloriza el inmueble. Si no tienes claro en qué letra está tu vivienda actualmente o qué mejoras te convienen antes de decidir el sistema de climatización, te explicamos cómo funciona el certificado energético: qué es, cuándo es obligatorio y cómo se tramita.
Ayudas y subvenciones. Tanto la aerotermia como el autoconsumo fotovoltaico cuentan actualmente con líneas de ayuda que pueden reducir de forma notable la inversión inicial, acortando el plazo de amortización frente a una caldera de gas convencional.
Entonces, ¿qué me conviene a mí?
Como regla general:
- Si tu caldera de gas tiene más de 10-12 años, tu factura energética es alta o quieres combinarlo con solar → la aerotermia suele salir más rentable a medio plazo.
- Si tu caldera es reciente, tu consumo es bajo o necesitas una solución económica a corto plazo → la caldera de gas puede seguir siendo válida por ahora.
Cada vivienda o local tiene un consumo, una orientación y unas necesidades distintas, por lo que la mejor forma de saber cuánto ahorrarías en tu caso concreto es con un estudio personalizado.
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